Hace 11 años
jueves, 12 de febrero de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
Kobe Bryant. Una cita con la Historia


Cuando en el draft de 1996 los Charlotte Hornets elegían en la posición número 13 a un jóven de Philadelphia llamado Kobe Bryant, poca gente era consciente del impacto que aquel chico tendría en un futuro cercano sobre la liga. Jerry West, por aquel entonces general manager de Lakers ya había hablado con Kobe y le había manifestado su interes para que jugase en la franquicia angelina, por lo que Bryant intentó persuadir desde el primer momento a los Hornets para que traspasasen sus derechos a la franquicia californiana. De tal modo, sólo 15 días después de la noche del draft, los Lakers enviaban a su pivot Vlade Divac al estado de North Carolina a cambio de Kobe en un traspaso que cambiaría el destino de la liga.
Allí se encontraría con el flamante fichaje de los Lakers en el mercado de agentes libres Shaquille O´Neal, formando una pareja que prometía dar mucho que hablar en un futuro cercano. Ya en la tercera temporada de ambos en California el dúo Bryant- O´Neal se había convertido en una de las mejores parejas de toda la NBA, mientras Shaq destrozaba todo lo que encontraba a su paso por la pintura, el prometedor escolta dejaba asombrados a propios y extraños mostrando unos fundamentos y unos recursos ofensivos prácticamente ilimitados. En pocos años los anillos llegaron pero la mala relación entre las dos estrellas de L.A. provocó la salida de Shaq tras la final perdida ante los Pistons en 2004. En ese momento todas las miradas se dirigieron a Bryant, sobre sus hombros recaía el peso de volver a hacer ganadora a una franquicia histórica. Las dos siguientes temporadas estuvieron plagadas de actuaciones memorables de Kobe ( incluyendo los famosos 81 puntos a Toronto) pero el equipo estaba lejos de la élite de la conferencia Oeste y eso era algo que el genio nacido en Philadelphia no podía soportar. Ese verano pasó más tiempo que nunca realizando los ajustes necesarios en su juego para ser más útil al equipo, estaba decidido a quitarse la etiqueta de jugador individualista que no hacía mejores a sus compañeros y con la ayuda de Tex Winters terminó por descifrar los pocos secretos que le quedaban por descubrir del sistema del triangulo ofensivo. El resultado no se hizo esperar y el juego de Kobe cobró una nueva dimensión, seguía siendo tan efectivo y espectacular como siempre pero era más maduro, más inteligente y leía el juego muchísimo mejor de lo que lo había hecho nunca.La temporada pasada tras la llegada de Gasol a L.A. Bryant lidero a los Lakers llevandoles hasta las finales, dejando claro que estaba preparado para ser un lider en el mejor sentido de la palabra, decidiendo cuando debe y delegando en sus compañeros cuando es necesario.
Ahora, ya no vale otra cosa que no sea el anillo y Bryant sigue inmerso en liderar a los suyos hasta la cima, (lugar que conoce bien aunque muchos parecen olvidar que tiene tres anillos) dejandonos momentos inolvidables en el trayecto. El último hasta el momento fué el partido del lunes ante los Knicks en el que metió 61 puntos en el Madison Square Garden dejando atrás el record de Bernard King, dando una exhibición de como se juega al baloncesto y haciendolo en el mejor escenario posible.
Hace no mucho tiempo Clyde Drexler dijo que Bryant era el jugador más infravalorado de la historia y no le faltaba razón, ya que muy pocos valoran el papel fundamental que tuvo en los Lakers campeones de 2000, 2001 y 2002 siendo el catalizador absoluto del juego de ataque de un grandísimo equipo, pero a día de hoy ya no puede haber dudas sobre quien es el mejor jugador del mundo. Aquel chico que pasó gran parte de su infancia entre Florencia y Milán y que fué objeto de las mofas de sus compañeros de instituto cuando regresó a E.E.U.U. porque hablaba con acento italiano y tenía dificultad para mantener un dialogo fluído en inglés tiene su sitio asegurado entre los más grandes jugadores de todos los tiempos, porque cada noche que juegan los Lakers, Kobe Bryant tiene una cita con la historia.
Etiquetas:
Mis críticas
sábado, 31 de enero de 2009
Chris Webber. Leyenda maldita.


Siendo sólo un adolescente asombró al mundo del baloncesto en su primer año en la Universidad de Michigan. Aquel equipo de los Wolverines desafió al poder establecido e hizo historia al llegar a la final four con un quinteto formado exclusivamente por freshmen. Jalen Rose, Jimmy King, Ray Jackson, Juwan Howard y por encima de todos Chris Webber, revolucionaron la NCAA con su estilo de juego insolente, desafiante y chulesco. Su imagen transgresora, con pantalones muy anchos y calcetines negros ( algo insólito en la NCAA por entonces) dio la vuelta al mundo y no dejaba indiferente a nadie. Los Fab Five sólo duraron dos años; tras perder la final del 93 con aquel famoso tiempo muerto, Webber se presento al draft de la NBA donde fué indiscutiblemente elegido número 1 por Orlando, que le traspasó esa misma noche a Golden State a cambio de Penny Hardaway.
En Oakland, Webber dejó claro que su talento era tan efectivo entre los profesionales como lo había sido en la universidad, pero su tormentosa relación con Don Nelson hizo que le traspasaran a Washington al final de su año rookie. Allí coincidió con Juwan Howard e incluso fué elegido para el allstar game de 1997, pero el 14 de Mayo de 1998 los Wizards le traspasaban a Sacramento Kings. Ese traspaso marcó un punto de inflexión en su carrera, allí, en un equipo formado por jugadores como Doug Christie, Vlade Divac y Pedja Stojakovic, desplegó su mejor baloncesto regalando a los aficionados de todo el mundo momentos inolvidables; los Kings eran admirados por su buen juego e incluso forzaron 7 partidos a los Lakers del mejor Shaquille en la final de conferencia de 2002.
A pesar de su magnifico juego, esa final de conferencia fue el tope para un equipo que poco a poco empezo a desmembrarse, cerrandose el ciclo con el trapaso de un Webber muy lastrado ya por las lesiones a Philadelphia, donde a pesar de su mal estado físico promedió 20 puntos y 10 rebotes por partido. Tras su periplo en la ciudad del amor fraternal, a Webber aún le quedaban fuerzas para intentar su asalto a un título que no llegaría y fichó como agente libre por los Pistons, donde estuvo media temporada. Tras su breve estancia en Detroit intentó seguir jugando y no encontró mejor lugar que aquel en que comenzó su viaje, Oakland, pero las piernas de C-Webb tenían demasiados kilometros encima para aguantar el ritmo de los jóvenes Warriors, por lo que decidió su retirada.
Ahora, dentro de unos días, los Kings de Sacramento le rendiran honores retirando su legendario número 4, en una ceremonia llamada a hacer justicia para un jugador al que su mala relación con la prensa (sobre todo con la rosa, a raíz de su relación con Tyra Banks) siempre le pasó factura, a un jugador al que enseguida encasillaron en la llamada generación X de jugadores malditos que llegaron a la NBA en los 90 (Sprewell, Iverson....), a un jugador que nunca obtuvo el reconocimiento que merecía.
A partir de la proxima semana, esa deuda quedará saldada, la bandera con su número colgado del techo del Arco Arena, servirá para que nadie olvide al genio de Detroit, a un hombre apasionado por la cultura afroamericana y licenciado en psicología por la Universidad de Michigan , pero sobre todo a un hombre que desde sus 2,08 de estatura era capaz de hacer magia como si fuese un base de 1,90. Gracias por todo Chris!
Etiquetas:
Mis críticas
miércoles, 28 de enero de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
