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sábado, 27 de septiembre de 2008

Jugadores Legendarios. Michael Jordan.




Wilmington, North Carolina, 1973. Dos hermanos juegan al baloncesto en la canasta que James, padre de ambos, ha colocado en el patio trasero de la casa familiar. El hermano mayor, Larry, saca provecho de su mayor fortaleza y envergadura y no tiene piedad en machacar un partido tras otro al pequeño Michael. Aún así, el pequeño Michael se muestra confiado y no duda en decirle a su hermano que algún día será capaz de derrotarle, le dice que confía en sus posibilidades y que entrenando duro día a día, siente que será capaz de volar.Larry sonríe y le dice que así será, pero en ese momento ni siquiera él es capaz de imaginar que en la cancha de ese patio trasero, se está forjando la mayor bestia deportiva que la mente humana es capaz de imaginar.........

Michael Jeffrey Jordan nació en Brooklyn, Nueva York, el 17 de Febrero de 1963, pero enseguida se trasladó con su familia a Wilmington, en el tranquilo estado de Norht Carolina. Allí Michael comenzó a interesarse por el beisbol, que era el deporte predilecto de su padre, pero el baloncesto también llamó su atención. Comenzó a jugar partidillos con su hermano Larry, del que el propio Michael ha dicho que era un gran jugador al que admiraba profundamente, bajo la atenta mirada de su padre, James, y su madre, Delores. Aquellos partidos despertaron en el pequeño Michael el deseo de superación y una mentalidad ganadora que le acompañará durante toda su carrera, aunque el camino no iba a ser fácil, aún había algún obstáculo que sortear.
En su segundo año en el instituto Laney, el entrenador Clifton Herring, decidió que Michael no tenía la calidad suficiente para jugar en su equipo y le dejó fuera del mismo, dando entrada a otro joven llamado Leroy Smith. Este hecho es el detonante para que Jordan comience a entrenar como nunca antes, con más pasión , con más intensidad. Con la ayuda de Larry, mejora en todos los fundamentos básicos del juego y por si fuera poco, ese año crece más de diez centímetros hasta alcanzar el metro noventa de estatura en su año Junior, en el que por fin consigue volver al equipo de Laney High School. Una vez allí, muestra sus credenciales y deslumbra a todos con su juego, obteniendo el reconocimiento de AllAmerican. Una vez acabado su ciclo en el instituto, Michael decide asistir a la Universidad de Norht Carolina, desoyendo todas las demás ofertas. Allí será entrenado por el prestigioso Dean Smith y compartirá equipo con otros grandes jugadores como James Worthy y Sam Perkins, además de graduarse en geografía. Durante su primer año, Jordan se convierte en pieza clave para los tar heels, pero el lider sigue siendo James Worthy. Eso sí, cuando llegó el momento de la verdad, es decir en la final contra Georgetown, Jordan asume la responsabilidad y con 16 puntos y 9 rebotes es el hombre decisivo, anotando la canasta de la victoria con una elegante suspensión.
Los dos siguientes años North Carolina no repite título, pero Jordan es ya toda una estrella y en su año sophomore recibe el premio al mejor jugador del año, concedido por la revista Sporting News. En su tercer y último año repite galardón y añade a su palmares los premios Naismith y Wooden. En ese momento estaba claro que Jordan debía dar el siguiente paso, la NBA llamaba a su puerta y él estaba dispuesto a aceptar el desafío.
En la noche del draft de 1984, Houston Rockets que elegía con el número 1, seleccionó a Akeem Olajuwon, mientras que Portland Trail Blazers, que tenía la elección número 2, hizo lo propio con Sam Bowie, pivot de la Universidad de Kentucky. En ese momento los dirigentes de Chicago Bulls no daban crédito a lo que les estaba pasando, Portland les estaba sirviendo en bandeja una oportunidad que no iban a dejar escapar, elegir a Michael Jordan, el hombre que podía llevar a la franquicia a otro nivel.
Una vez elegido por Chicago, Michael aún tenía una misión que cumplir antes de comenzar su carrera NBA, había sido seleccionado para disputar los JJOO de Los Angeles 84, una oportunidad fantástica para darse a conocer ante el público internacional.
En el torneo olímpico, el equipo USA se muestra superior a todos sus rivales y vence en la gran final a la España de Romay, Epi etc. Michael acompañado por jugadores como Wayman Tisdale o Chris Mullin, gana la medalla de oro.

Tras los juegos había llegado la hora de ver como se desenvolvía Jordan entre los profesionales, y los resultados fueron espectaculares, con unos promedios de 28 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias por partido gana el premio al novato del año, es elegido en el segundo mejor quinteto de la liga, seleccionado para el allstar y sobre todo, sorprende a todos con unos movimientos espectaculares, nunca antes vistos. Además los Bulls mejoran sustancialmente su record de la temporada anterior y se clasifican para los playoffs, donde son eliminados a manos de los Milwaukee Bucks.
Su segunda temporada comienza con la peor de las noticias, en uno de los primeros partidos se fractura un hueso de su pie izquierdo y se pierde la mayor parte de la temporada. Aún así regresa poco antes de los playoffs, y una vez allí, en una eliminatoria en la que los Chicago Bulls pierden a manos de Boston Celtics, Jordan demuestra que se trata de un jugador como nunca antes se ha visto. En uno de los primeros partidos de la serie anota 63 puntos en el Garden, con un arsenal de movimientos espectaculares a la par que imparables, la gente allí presente no da crédito a lo que ven sus ojos y Larry Bird declara al final del encuentro que "Dios se ha disfrazado de jugador de baloncesto", en referencia a Jordan, que promedia 43,7 puntos por partido en esa serie.
Los siguientes años siguen una línea similar en la carrera de Michael, bate récords de anotación, gana todo tipo de galardones individuales como el MVP de 1988, el premio al mejor defensor de ese mismo año, elecciones en los mejores quintetos, presencias en el allstar, etc, pero el equipo sigue cayendo en los playoffs, primero a manos de los Celtics y luego a manos de los Detroit Pistons, tres veces consecutivas.
Todo cambia la temporada 90/91, Phil Jackson, que había llegado a Chicago la temporada anterior, consigue desarrollar su sistema del triángulo ofensivo en todo su esplendor y así sacar el máximo partido posible a los jóvenes Bulls, que ya contaban con Scottie Pippen y Horace grant, llegados al equipo en el verano del 87.
La temporada va sobre ruedas y los Bulls consiguen un balance de 61 victorias y 21 derrotas, pero no se conforman con eso. En los playoffs derrotan a Knicks, Sixers y Pistons (por fin), para meterse en la gran final donde esperan los Lakers.
Todo el mundo espera un Jordan frente a Magic, el rey de los 80 contra la nueva estrella de la liga y el duelo no iba a defraudar a nadie. Los Lakers dan la sorpresa en el primer partido, pero los Bulls, con un genial Jordan, vencen en los cuatro siguientes encuentros adjudicándose el título. Jordan era ya el rey del mundo, había demostrado que no sólo era el más espectacular, era el mejor y había hecho de los Bulls un equipo campeón. El propio Magic comentó despues que estaba claro que Jordan recogería el testigo de mejor jugador del mundo tarde o temprano, pero que en esas finales se lo arrebató de las manos sin piedad.
La siguiente temporada los Bulls se muestran aún más dominantes y consiguen un record de 67 victorias y 15 derrotas, además como no podía ser de otra forma arrasan en playoffs y se coronan de nuevo campeones de la NBA al derrotar a Portland por 4 a 2. Todo el mundo presentaba esas finales como el duelo entre los dos mejores escoltas de la liga, Jordan y Drexler, pero a tenor del resultado Michael no estaba dispuesto a que se cuestionara su superioridad. Ese verano Jordan participa con el Dream Team en Barcelona 92 formando parte del mejor equipo de baloncesto de la historia y gana su segundo oro olímpico, pero la historia de ese equipo merece ser contada otro día con más detenimiento.
En la temporada 92/93 los Bulls se muestran un poco menos contundentes y obtienen un record de 57-25 en liga regular, pero en los playoffs no dan opción a sus rivales y se meten en la final de nuevo. Allí esperan los Phoenix Suns, liderados por uno de los grande amigos de Jordan, Charles Barkley, pero poco pueden hacer ante unos Bulls superiores y un Jordan sublime. Resultado 4 a 2 y los Bulls ganando su tercer anillo consecutivo. Jordan ya tenia tres anillos y tres MVPs de la finales, además de los MVPs de la temporada regular de 1988, 1991 y 1992.
Todo era maravilloso para Michael, pero ese verano su vida cambia, su padre James es asesinado a manos de dos jóvenes que pretendian robarle, curiosamente uno de los asesinos lleva puesta la camiseta número 23 de los Bulls en el momento del crimen. Jordan sufre un shock y dice que ya no tiene motivación para jugar al baloncesto, lo ha ganado todo y la muerte de su padre le hace cambiar la perspectiva que tiene de la vida. El 6 de octubre del 93 anuncia su retirada de las canchas. El mundo se conmociona, los que lo vivimos en aquel momento nunca olvidaremos donde estábamos ese día, nadie se lo podía creer. Durante los meses posteriores se especula con los motivos de la retirada de Jordan, hay quien sostiene teorías surrealistas como que se produjo un corte en un dedo con un cortapuros estando de vacaciones en las Bahamas que le hizo perder la sensibilidad en el susodicho dedo. Obviamente no había que buscar más alla de las motivaciones dadas por Jordan para saber porqué se retiró. Durante su retiro se dedica a jugar al beisbol, porque según dijo el propio Michael, se lo había prometido a su padre, pero los resultados no son los habituales en él y el amor por el baloncesto que lleva dentro no tardará en volver a aflorar. En 1995 comienza a entrenarse ccon los Bulls para matar el gusanillo y las especulaciones comienzan a fluir, todo el mundo sueña con un regreso. De está manera, el 18 de marzo de 1995 vuelve a las canchas en un partido frente a Indiana Pacers, ahora con el número 45 a la espalda, ya que el 23 estaba retirado en su honor en Chicago.
Tras unos partidos Jordan estaba en forma, e incluso tuvo actuaciones memorables en ese final de campaña, pero la inactividad durante 18 meses pesa y en playoffs Chicago cae a manos de Orlando. Ese verano Jordan promete volver a ser el de siempre y se somete a inhumanas sesiones de entrenamiento, además los Bulls adquieren a un jugador como Dennis Rodman por lo que el futuro comienza a verse con otros ojos en Chicago.
La temporada 95/96 será recordada como la de las 72 victorias en temporada regular, Chicago bate todos los records y Jordan (ya con el 23) consigue su cuarto MVP. En los playoffs destrozan a todos los rivales, incluidos los Seattle Supersonics en la final. Estaba claro que el auténtico Jordan había regresado.
Las dos siguientes temporadas los Bulls siguen siendo un rodillo para todos los rivales y se coronan campeones de la NBA derrotando en ambas finales a Utah Jazz. Imagenes como la de Jordan saliendo de la cancha agarrado por Pippen despues de destrozar a los Jazz con 40 de fiebre en las finales del 97, o los últimos 40 segundos de las finales del 98 en los que como dijo Daimiel "Dios volvió a disfrazarse de jugador de baloncesto" quedarán para siempre en la memoria de los aficionados que tuvimos la suerte de vivir esos momentos.
Ese verano, las tensiones de los miembros clave del equipo con el general manager Jerry Krause y el lock-out programado para la siguiente temporada hacen que Jordan decida retirarse. El número 23 de los Bulls nunca volvería a utilizarse.
Despues de eso se enroló en la directiva de Washington Wizards y tras ver como el equipo no acababa de funcionar, su espíritu competitivo le hizo volver a las canchas. Las temporadas 2001/2002 y 2002/2003 jugó con el equipo de la capital, y un Jordan con 39 y 40 años respectivamente fue capaz de demostrar que seguía siedo el mejor, promedios de más de 20 puntos y partidos de más de 40 y 50 puntos le dan la razón. Como dijo Allen Iverson, si volviese con 50 años seguiría siendo el mejor.
En total 15 temporadas y más de 32000 puntos, 6 campeonatos de la NBA, 6 MVP de las finales, 5 MVP de la temporada regular, 10 veces seleccionado en el mejor quinteto de la liga, 9 veces seleccionado en el mejor quinteto defensivo, 14 veces allstar, 3 veces MVP del allstar, 2 oros olímpicos, seleccionado entre los 50 mejores jugadores de todos los tiempos e infinidad de récords y distinciones más. Pero más alla de números, Jordan ha sido con diferencia el mejor jugador de la historia y el mejor deportista de todos los tiempos, el hombre que revolucionó el juego con sus movimientos espectaculares, que nos enseñó que el hombre era capaz de volar, que generó toda una industria sobre su persona haciendo que miles de coleccionistas en todo el mundo hagamos lo que sea por conseguir sus famosas zapatillas air jordan, el hombre que hizo que todos quisiéramos ser como él en una cancha de baloncesto. Porque Jordan era mucho más que un simple jugador, era especial hasta tal tal punto, que no ha habido , hay, ni nunca habrá nadie capaz de acercarse a su grandeza, porque Michael Jordan era mucho más que......un jugador legendario.

7 comentarios:

Ethan dijo...

Ahora podran hacer una entrada sobre Jordan en otros blogs... pero desde luego no sera mejor que esta.

McClane rules!!!

Francisco José dijo...

Sencillamente espectacular, el mejor homenaje que he leído sobre el mejor jugador de la Historia del baloncesto y el mejor deportista de todos los tiempos. Todos hemos querido ser alguna vez como Jordan, el ídolo mundial del deporte. Todo un modelo a seguir en cuanto a profesionalidad y mentalidad. El baloncesto no volverá a ver un jugador tan espectacular y determinante como él...

McClane dijo...

Muchas gracias por visitar showtime! Me alegro que te haya gustado!!!!

jr dijo...

Era la época de los grandes pívots y Sam Bowie prometía muchísimo. Akeem Olajuwon salió muy bien y la apuesta de Bowie muy mal, sobre todo por las malditas lesiones. Eso sí, Jordan salió como el jugador más rentable de la NBA junto, creo yo, Bill Russell.

juan paxanga dijo...

madre mia!!!
(sudores frios)...
...y con "el jefe" hemos topado, ... verdad que es el mas y mas ,importante de todos los tiempos, gracias a el el baloncesto es un deporte enorme y los zapatillo-adictos existimos como una raza aparte...
gracias por tu curro, aun estoy emocionado!!!

mcclane manda!!!

McClane dijo...

Muchas gracias Juan!

Anónimo dijo...

Genial, casi se me cae una lagrima y to'.
De repente he vuelto a recordar varios momentos de mi vida viendo los partidos, las zapas en los escaparates, en los pies (de otros por aquel entonces), echando canastas en cole al lado de mi casa, discusiones con colegas sobre las finales...

 
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